martes, enero 18, 2011

no constat de nomine.

Estamos en el corazón de la Semana de los Barbudos, que según la tradición se trata de los días más fríos del año. En muchas comarcas y pueblos son días de festejos, instantes en el que se abren las puertas de la tradición olvidada.

Los barbudos, son comúnmente relacionados con símbolos precristianos por algunos expertos en simbología, como en el caso singular del hombre salvaje, el wudewasa (woodhouse) anglosajón. Se trata del hombre que rechaza la sociedad para poder comulgar plenamente de la naturaleza, concibiéndola de una forma tan íntima que termina siendo parte de ella, la natura anthropomorphos. Es la parte emotiva del ser humano que se desprende de la razón para encontrar su origen y su lugar en la naturaleza, el Merlín de la mitología gaélica, el Migou tibetano, La Encantadora de Serpientes de Henri Rouseau, Cosimo el barone di Rondò de Calvino o el Tarzán de Burroughs.

"[En la este]pa creó al valiente Enkidu, Vástago de..., esencia de Ninurta. [Hirsu]to de pelo es todo su cuerpo, Posee cabello de cabeza como una mujer. Los rizos de su pelo brotan como Nisabal. No conoce gentes ni tierra: Vestido va como Sumuqan. Con las gacelas pasta en las hierbas, Con las bestias salvajes se apretuja en las aguadas, Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua."
La Saga de Gilgamesh. Tablilla I, col. II.

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